Esta semana leí que se está impulsando en Argentina un proyecto de ley que obligará a las empresas a tener un cupo femenino para sus cargos directivos.
El mismo impediría que los altos niveles gerenciales no puedan estar a cargo en su totalidad por más de un 60% de personas del mismo sexo. Y que esto sería obligatorio para sociedades anónimas privadas, las sociedades y empresas del Estado, las sociedades de economía mixta, las sociedades anónimas con participación estatal mayoritaria y los entes públicos con objeto comercial.
Lo que me pregunto es: ¿es legítimo imponer este tipo de cuestiones en las empresas privadas?
Yo creo que es, al menos, discutible. Sí me parecería positivo, sin dudas, que una empresa autoregule el acceso a su directorio mediante un Código de Gobierno Corporativo. Pero tengo serias dudas en que estas imposiciones sean fructíferas, tanto para las empresas como la para la causa contra la discriminación por género. Si una empresa no discrimina sólo para no incumplir la ley no está realmente tomando conciencia de la cuestión de fondo, no ha aprehendido en su cultura lo esencial.
¿Cómo lo ven ustedes?
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Cupo femenino obligatorio en el directorio de las empresas
martinsantosb


Nelson Núñez Vidal. BSD Consulting Chile 11:23 on 08/19/2009 Permalink
Sobre estas iniciativas de cupos, siempre he tenido reservas, pero creo que en situaciones tan carentes como las de américa latina suman. El punto siempre ha sido la forma de implementar al interior de las compañias.
Otro ejemplo actualmente en Chile, es la la Ley de Igualdad, que indica que todos los trabajadores que cumplan mismas funciones deberán ser remunerados igual, esta Ley apunta a disminuir la brecha salarial entre mujeres y hombres. Esperemos que resulte. Acá va un linl al respecto.
http://www.amecopress.net/spip.php?article2227
martinsantosb 11:40 on 08/19/2009 Permalink
Es cierto lo q dices sobre la necesidad de complementar la carencia latinoamericana mediante reglamentación. Pero siento que hay una cuestión cultural, quizás de educación dirigida al sector empresario, que no se termina de resolver mediante la imposición de multas. Sobre todoporque no es lo mismo imponer la igualdad de salario que imponer la forma en la que las empresas deben consituir sus directorios (entiendo esto último hasta abusivo).
La Ley chilena que citas se basa en algo bien concreto que refleja un impacto cierto para la causa de la discriminación: que el salario sea determinado en función del puesto (y la responsabilidad que este implica) y no en función de la persona que lo ocupa. Es una manera de objetivizar la asignación de presupuestos y salarios.
Luis Carapaica 14:08 on 08/19/2009 Permalink
Comparto el criterio de martinsantosb. Al igual que sucede con la RSE, el manejo de las cuestiones de género en las empresas debe ser producto de sus propias decisiones, voluntario, basándose en la idea central de que las empresas responden a criterios éticos de comportamiento, los cuales son moldeados día a día en su interacción con el entorno, conformando una cultura ética empresarial adecuada a las realidades, exigencias y requerimientos de sus grupos de interés.
Al estar sustentada esta cultura ética empresarial en la libertad de la empresa para actuar y tomar sus propias decisiones, dentro de un marco de diálogo, de respeto y de consenso, no se tiene ninguna justificación para que las acciones de género o de RSE sean impuestas de manera obligatoria por otros actores, en este caso por el sector estatal. Es precisamente con estas respuestas en donde se desdibuja el sentido de actuación de la empresa, pasando a convertirse en una obligatoriedad e imposición sin sentido, lo que diluye el verdadero sentido de la responsabilidad, del compromiso y de la necesidad de compartir adecuadamente con nuestro entorno.
@mjcalvimontes 11:28 on 08/20/2009 Permalink
Comparto con ustedes la opinión de que leyes como la de igualdad salarial son positivas. Con las de cupos, ya sea en el ámbito político o en el empresarial, nunca he estado de acuerdo. Si bien para las mujeres, por razones históricas y culturales, puede haber sido (y ser todavía) más difícil acceder a esos espacios, lograrlo porque hay una ley que lo impone no es la manera adecuada. Al contrario de lo que se puede buscar con propuestas de ese tipo, siento que lo único que se manifiesta es que “sólo así” las mujeres pueden hacerse un lugar y participar de la toma de decisiones importantes, y eso sí que es discriminatorio. Los puestos deben ocuparse por méritos y el desafío es que así sea. No se gana imponiendo cupos para mujeres, o para indígenas, o para cualquier minoría que se piense que deba estar representada.