Por Martín Santos B.

Los intentos por legislar la RSE van a fracasar siempre. Esa es la única conclusión si partimos del concepto clásico de Responsabilidad Social, que ubica su inicio recién donde culmina la obligación legal.

Cualquier proyecto que pretenda convertir en ley una práctica responsable no tendrá sentido fuera de su ámbito de aplicación, ya que en el mismo momento en que sea exigible para las empresas, el aspecto que aborde quedará excluido de la órbita de la RSE; automáticamente.

La explicación es casi una cuestión física. Lo que es mar, no puede ser playa; aunque se mueva de manera permanente, avance, retroceda y nunca tenga un límite constante. Está condenado a ser simplemente mar.

Esa es la base de cualquier discusión sobre este tema y es necesario remarcarlo para tranquilizar a quienes están ligados a la cultura de la sostenibilidad, que muchas veces pareciera que creen que se van a quedar sin trabajo y que ya nadie va a contratar sus horas de consultoría si el Congreso hace que esto sea una obligación y ya no una cuestión voluntaria.

Pero más allá de esas inquietudes básicas, hay otras que tienen que ver con la idea de legislar para poder regular la interacción social y brindar un marco mínimo admisible para el desarrollo de las comunidades.

Planteemos un ejemplo: en el marco de su compromiso con los principios del Pacto Global, la empresa “HACHE” gestiona sus recursos humanos de manera talqueotorga a los varones los mismos derechos que a las mujeres –y viceversa- mediante una licencia por paternidad con igualdad de beneficios.

Después de un tiempo, un diputado considera que eso está tan bien planteado que convence a todos sus colegas de hacer una ley para que todas las empresas de las mismas características estén obligadas a hacer lo mismo. Y entonces, la pregunta que surge es: ¿quién considera que el Estado no debería haber legislado?

Este tipo de ejemplos pretenden abrir la discusión y actuar a modo de disparadores, para que quienes llevamos adelante esta conversación no reduzcamos esta relación natural sólo a la dicotomía entre el bien y el mal. No se trata sólo de determinar de una vez y para siempre si es correcto o no que la RSE se tome como materia legislativa en la agenda del Congreso. Sino de poder comprender, estudiar e influir el contexto con el cual trabajamos.

Martín Santos B. es abogado y periodista, editor de la Revista Sinergia y del blog Noticias RSE. Conversará en el I Congreso Virtual de RSE sobre “Leyes y RSE: Un equilibrio dinámico”. Sígalo en Twitter vía @MartinSantosB
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