Cuando hablamos de Inteligencia Emocional (IE) nos estamos refiriendo a la inteligencia inter e intra personal. Es decir, a la capacidad de comprender al otro y a sus necesidades emocionales (interpersonal), y a la observación y comprensión que tengo acerca de mis propios estados emocionales y mentales (intrapersonal). Ambas inteligencias son complementarias y están interrelacionadas, porque difícilmente pueda comprender el lenguaje gestual y los estados emocionales de los demás si no puedo comprenderme y conocerme a mí mismo.
En tanto, destaco dentro de lo que es la educación de la emoción, que la emoción empodera en valores.
La empatía, la cooperación, la autoestima y la comunicación, están vinculados a nuestros estados emocionales. Un sujeto que posee una gran autoestima es un sujeto que va seguro por la vida.
La inteligencia emocional educada valora y potencia el factor humano. Esto es muy importante de tener en cuenta porque cuando hablamos de empresas hablamos de una organización compuesta básicamente por seres humanos.
Muchos de los fundamentos de la RSE tienen que ver con la Inteligencia Emocional y Social.
Entonces para que la RSE sea parte del ADN de la empresa vamos a necesitar capacitar a los empleados, directivos y dirigentes en este tipo de inteligencia particular.

La RSE debe gestionarse desde la inteligencia, pero con amor. El amor es lo que atrae, es lo que une es el que realiza esa cohesión. Inteligencia sin amor puede ser perversa o cruel, amor sin inteligencia puede ser muy estúpido.

Aquí abajo podrán visualizar la presentación que utilicé durante mi ponencia “Educando en RSE”, y más abajo encontrarán el audio que sugiero activar al tiempo que vayan pasando las diapositivas.

RSE – Educación Emocional para la Responsabilidad Social