Por Valmir Martins De Oliveira
Los efectos del fenómeno de la globalización han exigido nuevos desafíos para la comprensión de la dinámica empresarial con nuevas respuestas sobre la dimensión del rol de la empresa en el mercado internacional, especialmente en lo que se refiere a la Responsabilidad Social Empresarial (RSE).
El concepto y las dimensiones de la RSE se encuentran en pleno desarrollo pues se trata de un tema contemporáneo y que alcanza las relaciones de las empresas en el ámbito de su región, país e exterior. Frente a la dificultad para presentar conceptos finales y consolidados, en términos generales, la RSE es la forma de gestión que se define por la relación ética y transparente de la empresa con todos los públicos con los cuales ella se relaciona y por el establecimiento de metas empresariales compatibles con el desarrollo sostenible de la sociedad, en los ámbitos social, económico y ambiental.
La variante más significativa es desde finales del siglo pasado, cuando el rol político desarrollado por el Estado-nación empieza ser el centro de la discusión cuando otros actores internacionales comienzan a intervenir en acciones y decisiones que afectan su rol. En este sentido, vale ratificar la definición de globalización proferida por Ulrich Beck (@ulrichbeck) cuando identifica como aquellos “procesos en virtud de los cuales los Estados nacionales soberanos se entremezclan e imbrican mediante actores transnacionales y sus respectivas probabilidades de poder, orientaciones, identidades y entramados varios”.
Se supone que el mundo, con la consecuencia del acelerado desarrollo social, económico, científico-técnico y comunicacional, está caracterizado por el creciente fenómeno de la interdependencia y de la cooperación, además se ha transformado para un nuevo proceso de construcción de una sociedad mundial. Hay que tener en cuenta también en evaluar la conducta de las empresas en este sentido sobre la RSE, considerando la cultura empresarial latinoamericana, que históricamente viene marcada con características particulares, dónde aún hay subdesarrollo de las partes interesadas (stakeholders), desigualdad, desconfianza, aislamiento de algunos sectores y otros factores que pueden estimular o limitar el avance de políticas de RSE, elementos ya apuntados por Antonio Vives.
En la década de 90, como forma de maximizar el proceso de promoción de la RSE, comenzó un proceso significativo con el surgimiento de las redes y asociaciones empresariales del continente americano, que congregan intereses mutuos y que actualmente continúan creciendo. Por medio de este movimiento asociativo, las empresas vienen recogiendo apoyo en las operaciones en América Latina y demás regiones en busca de éxito para posicionarse frente a las cuestiones que relacionan ética, empleados, medioambiente y comunidad.
El rol desarrollado por las redes empresariales, (Instituto Ethos, Prohumana, AcciónRSE, Forum Empresa, entre otros), propiciado por la acción internacional como actores no estatales, puede ser una reacción frente a una fragilidad estatal para proponer e implementar soluciones para los problemas, considerando un mundo cada vez más interdependiente, en que las cuestiones de orden económico, social, político y ambiental extrapolan las fronteras de los Estados.
Preliminarmente, es posible arriesgar algunos aspectos convergentes entre la movilización empresarial y el
fortalecimiento como actores internacionales acerca del tema de la RSE:
A pesar de que los Estados son los actores principales en las relaciones internacionales, ellos dependen de actores internos, como las empresas, que influencian en los intereses económicos de la política exterior.
La RSE, caracterizada como un tema multidisciplinar en su análisis, trata de asuntos que involucran directrices políticas de gobierno y que puedan interferir en la agenda del Estado.
La integración y legitimación (grado de confianza y aceptación) de relaciones tiene mayor éxito basada en la multitud de actores, en este caso la participación de movimientos asociativos empresariales, partiendo hacia un cambio institucional, en una mayor escala que promueva el tema de RSE como integrante en los acuerdos entre los Estados.
La organización empresarial pasa de un rol de reacción al cumplimento de políticas sociales que las que estén involucrados temas de la responsabilidad social, para uno de mayor activismo, protagonismo y proponente de leyes y normas, ocupando así nuevos papeles en el escenario de las relaciones internacionales. Por otro lado, suma mayor interlocución con otros actores sociales, como redes sociales, organizaciones no gubernamentales (ONG), por ejemplo, que han desarrollado mayores cuotas de poder en este escenario.
En el I Congreso Virtual de Responsabilidad Social Empresarial: “Rumbo a una gestión integral en las organizaciones“, (ponencia: “Relaciones Internacionales y RSE”) tendremos la oportunidad de debatir acerca de estas tendencias estructurales en América Latina como también serán expuestos algunos resultados preliminares exclusivos de una investigación acerca de las percepciones de académicos y expertos latinoamericanos sobre RSE en la región.
Valmir Martins De Oliveira (Brasil) es profesor en la Universidad del Desarrollo (Chile) y PhD(c) por la Universidad de Santiago de Chile. Sígalo en Twitter: http://www.twitter.com/valmirmartinso
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